No necesitas un templo ni incienso para sentir paz. Basta con crear un ritual que te devuelva a ti misma cada día.
Prepara tu bebida favorita, enciende una vela, pon música suave y respira profundo. Solo tres minutos de calma pueden resetear tu mente y relajar tu sistema nervioso.
Estos rituales son pausas sagradas en medio del ruido. Te recuerdan que no estás corriendo detrás del tiempo, sino viviendo dentro de él.
Tu paz también se entrena, y empieza con un momento solo para ti.

